Un dojo de kyudo es el espacio de encuentro, para aprender y practicar el camino, regido por las normas del budo. El aprendizaje se hace mediante la experiencia que conlleva la práctica continuada y mediante mitorigeiko (aprender mirando). Será necesaria una actitud de respeto hacia los demás, de sinceridad con nosotros mismos, y de confianza en el shido-in (persona que enseña.)

En España los dojos están situados en salas compartidas con otras actividades, casi todos en polideportivos, así que requiere un esfuerzo para montarlo, limpiarlo, y crear la armonía necesaria para la concentración.

Para que un dojo de la AEK sea considerado como tal, requiere que sea un espacio de práctica estable, que cuente con una persona con grado otorgado por la ANKF y que sus miembros sean socios de la Asociación Española de Kyudo. Si estas condiciones no se dan, hablamos de puntos de contacto, que es la forma de inicio de un nuevo grupo.